Graciela Alfano negocia su ingreso a Gran Hermano esperando una oferta económica justa y sin comprometerse a plazos fijos como cinco meses, ya que prefiere vivir día a día priorizando la diversión pese a la intensa exposición.
Admite vulnerabilidad al dormir con cámaras encendidas, donde las luces se apagan a las cuatro de la mañana y se prenden a las nueve, permitiendo interrupciones constantes de otros participantes.
Enfatiza la rigurosidad del encierro similar al COVID, diferenciando entre lavar imagen y ganar el concurso, aclarando que ella ya ganó todo y entra contratada para hacer show y elevar el rating del programa.
Exige detalles prácticos como su outfit, una cama individual para dormir sola y maquillaje profesional, rechazando colchones en el piso aunque aceptaría con compañía atractiva.
La producción menciona conexión con Leonel Messi para acelerar, pero Graciela insiste en preparar todo antes de entrar de inmediato.