La crisis energética global por alza y baja del petróleo afecta derivados como fertilizantes y plásticos, generando escasez y racionamiento en colegios y transportes.
En Phnom Penh, Camboya, largas colas de tuk-tukes esperan combustible; una principal compañía suspende servicio desde abril. En Eslovenia fraccionan ventas a particulares y transportes.
La gente trabajadora se ve afectada mientras el barril de crudo comienza a bajar, pero impactos persisten en todo el mundo.