Un dron israelí sobrevoló el centro de Beirut, sumándose a siete bombardeos ayer en suburbios sureños y la intercepción de un misil iraní, en un conflicto a flor de piel con Libanesas forzadas a normalizar la guerra.
Entrevistadas Sigrid (libanesa) y Dida (venezolana radicada) describen la rutina interrumpida: siguen trabajando pese al terror, pero no es normal oír explosiones pensando en víctimas. Hay unión para acoger desplazados del sur por desalojos forzosos.
Escalada incluye ataques a zonas no habituales para generar miedo y rechazo, con intención israelí de expansión territorial al sur del Líbano hasta el río Litani, más allá de objetivos de Hezbollah.