Carlos Fayt cuestionó la apropiación política de los derechos humanos en Argentina, enfatizando que son universales por el hecho de ser humano y no deben usarse en luchas partidarias desde el siglo XIX.
Recordó el juicio a las juntas que concientizó sobre el tema, encuestas de 1983, indultos de Menem a militares y montoneros, y de Duhalde a Seineldín y Gorriarán Merlo, como intentos de tratarlo universalmente antes de su uso faccioso por el kirchnerismo como arma política.
Criticó al peronismo por oponerse a los juicios y autoamnistiarse incluyendo la AAA con 1200 muertos, dejando solo a Alfonsín en la transición. Lamentó el discurso de Néstor Kirchner en ESMA en 2004 pidiendo perdón injustamente, ignorando la valentía de Alfonsín, y cómo asoció derechos humanos a su gestión corrupta, pendulando la historia.
Señaló cinismo kirchnerista al negar historia previa, como Máximo Kirchner desde 2004, y rol de Alicia Kirchner como ministra en Santa Cruz durante dictadura bajo López Rega.