Jair Bolsonaro, condenado a 27 años y 3 meses de prisión, pasó de UCI a sala común tras internación por problemas de salud vinculados a apuñalada de 2018. Recibe antibióticos, fisioterapia respiratoria y motora, con hipo y mareos frecuentes.
La defensa pide prisión domiciliaria por motivos humanitarios dada su edad de 71 años. La Fiscalía General de Brasil se manifestó a favor, argumentando que su estado requiere atención constante mejor en entorno familiar.
La decisión final corresponde al juez Alexander de Moraes. Todos recursos previos rechazados por intento de fuga con toricera.