Andrea volvió a la casa de Gran Hermano después de salir por un cuadro de colon irritable y presión alta que requirió medicación y ajustes. Ingresó con la misma ropa que llevaba al salir, sorprendiendo a los participantes que tardaron en reconocerla por una valija enigmática.
Al reingresar, Andrea se dedicó a limpiar intensamente la casa con vinagre, lavando el microondas, el lavadero y animando a los demás. El panel destaca que realizó una "limpieza energética" y confrontó dinámicas internas, generando reacciones mixtas entre alegría fingida y rivalidades ocultas.
Participantes como Celeste mostraron distancia, mientras otros la abrazaron efusivamente. El regreso revitaliza la competencia, con énfasis en su rol protagónico y posibles conflictos con rivales como la "niña".
Andrea explicó su salud: problemas gastrointestinales agravados por estrés, con cambios en medicación para equilibrar potasio y sodio.