La abogada argentina Agostina Páez obtuvo en audiencia preliminar en Río de Janeiro la autorización para regresar a Argentina, donde continuará el proceso judicial por tres denuncias de injuria racial contra empleados de un bar. La fiscalía brasileña pidió inicialmente 15 años de prisión, pero redujo la pena a la mínima más resarcimiento económico y tareas comunitarias.
Agostina Páez, detenida desde mediados de enero, lleva dos meses con tratamiento psiquiátrico por insomnio y amenazas, y confesó que preferiría suicidarse antes que ir a prisión en Río. Reconoció la primera injuria pero niega las otras dos, y expresó alivio al saber que podrá volver a Santiago del Estero una vez retirada la tobillera electrónica.
La justicia brasileña definirá en próximos días el lugar para quitar la tobillera, las tareas comunitarias en Argentina, el monto del resarcimiento a las víctimas y detalles del procedimiento con autoridades argentinas. Agostina Páez elogió a Brasil pese al calvario vivido.
El caso generó cruces políticos: Samir viajó para pedir su liberación, el canciller Pablo Kirchner reclamó "hechos no palabras", y la diputada Marcela Pagano lo acusó de abandonar a la compatriota, destacando gestiones de Alberto Fernández. Cancillería respondió defendiendo su trabajo serio desde el inicio.