Agostina Páez, la santiagueña de 22 años acusada de injuria racial por gestos racistas en un boliche de Río de Janeiro, enfrenta una audiencia hermética en Brasil donde podría recibir hasta 15 años de prisión por tres hechos. La joven está muy nerviosa, toma ansiolíticos y amenaza con quitarse la vida si la condenan a una pena alta en cárcel brasileña, según reveló el periodista Pablo Buendía desde el lugar.
La defensa, con abogada Carla Junqueira y vicecónsul argentino, busca una pena mínima en al menos un caso para que regrese a Argentina; su padre Mariano espera afuera sin poder ingresar. Abogados penalistas Hugo Trindade y Eduardo Jerome debaten la severidad de la ley brasileña contra el racismo, que considera el delito imprescriptible y sin fianza desde 2023, aunque dudan que apliquen el máximo ya que equivale a penas por homicidio.
Agostina pidió perdón público por el video viral, reconociendo que ofendió a muchas personas pese a consejo inicial de no hacerlo para no admitir culpa; ahora ven positivo por mostrar humildad. Recibió amenazas del Comando Vermelho y redes sociales, vive recluida en departamento desde enero con impacto psicológico; tiene historia familiar dura, con madre fallecida y a cargo de hermanita.
Panel menciona animosidad contra argentinos, con antecedentes como jugadoras de River (60 días presas), Leandro de Sábato y otras; brasileños ven racismo cultural desde Argentina, recordando frase de Alberto Fernández sobre "brasileños de la selva". La audiencia sigue sin prensa ni streaming, esperando definición inminente.