Las autoridades brasileñas agruparon tres denuncias contra Páez, aunque una podría caerse, lo que reduciría la pena máxima. Junqueira busca que, de haber condena, Páez cumpla prisión en Argentina, pero el proceso es complicado por la gravedad que Brasil da al racismo y la presión mediática inicial, que el gobierno usó para campañas en redes. Suárez advierte que hoy no habrá definición concreta, ya que todo depende del tribunal y el ánimo mediático debe bajar.
En Brasil, la prensa tiene acceso limitado a detalles judiciales, similar a Argentina, y la expectativa es que Páez enfrente prisión en penal común si es culpable. La defensa entiende que la exposición mediática perjudicó el caso, y los brasileños esperan condena firme dada la viralidad del video.