Tres individuos enmascarados prendieron fuego a cuatro ambulancias de Hatzola Northwest en Golders Green, norte de Londres con gran comunidad judía; explosiones de garrafas dañaron ventanas cercanas.
La policía investiga como delito de odio antisemita, busca sospechosos vía cámaras sin detenciones; residentes evacuados por precaución.
El primer ministro Keir Starmer condenó el ataque como "profundamente cuestionable", afirmó que el antisemitismo no avanzará y respaldó a la comunidad judía en contexto de tensiones por Medio Oriente.