La revista The Economist explica que incluso si termina la guerra en Medio Oriente y se abre el Estrecho de Hormuz, el mercado petrolero mundial tardará meses en recuperarse. Gustavo resume tres puntos clave: los productores del Golfo deben reparar infraestructura dañada como pozos, caños y plantas de gas licuado de Qatar que requieren al menos seis meses; los barcos necesitan transportar con normalidad pese a primas de riesgo y barcos zombies; y las refinerías deben procesar el crudo recibido.
El daño económico ya está hecho y será de larga data, afectando el suministro energético global, el crecimiento económico y la inflación durante lo que resta de 2026. Aunque la guerra termine de inmediato, las consecuencias persisten más allá de la decisión política, con retórica de ajedrez psicológico entre bandos que ya victimizó la economía mundial.
Agustín agrega que Político reporta que la administración Trump considera a Mohamed Baquer Khalifaf, presidente del Parlamento iraní, como posible socio negociador o líder en transición. Dentro del régimen iraní hay tensión y desesperación por no saber quién negoció con Trump, generando cruces en canales de TV y miedo a traiciones internas.
La suba del 15-18% en combustibles desde inicio de la guerra suma 4 décimas al IPC por cada 10%, según INDEC, con efecto en marzo similar a febrero (2,9%). YPF poda picos con promedios diarios, pero derrame impacta fletes, verduras y construcción; petróleo cayó 10% a 88 dólares tras anuncio Trump.