Robots humanoides avanzan con piel electrónica de sensores de alta densidad en todo el brazo, detectando precisión, fricción, desplazamiento y rotación como humanos.
Esta tecnología supera limitaciones previas en manos o pinzas, mejorando tareas en entornos dinámicos y reduciendo errores en 2026.
Las compañías rompen barreras haciendo robots más parecidos a personas con capacidad de sentir.