La empresa china Enlite presentó un brazo robótico adaptativo con piel electrónica de alta densidad que detecta tacto al nivel humano, permitiendo sostener objetos frágiles como un globo sin romperlo.
El robot replica dibujos sentidos en su piel, como el logo de la empresa, y se usa para tareas hogareñas: asistir adultos mayores, abrir frascos, lavarropas o entregar medicinas sin dañar.
A diferencia de brazos rígidos industriales, este percibe rigidez o blandura de objetos. Panelistas destacan utilidad pero temen impactos laborales y usos imprevistos.