El periodista Robert Cox, director del Buenos Aires Herald durante la dictadura militar, relata junto a su excompañera Uki cómo impulsó la resistencia periodística para denunciar desapariciones y atrocidades, alentando a la redacción a publicar notas valientes pese a las amenazas.
Cox describe encuentros directos con Jorge Rafael Videla, nervioso y evasivo, y con el almirante Emilio Massera, quien le exigió no mencionar su nombre en el diario; aun así, Cox escribió una editorial sobre él al día siguiente. Recuerda amenazas a su familia, incluyendo una carta a su hijo de 11 años y un intento de secuestro a su esposa, mientras salvaba vidas como las de María Consuelo Castaño Blanco y Roberto Barbaresco mediante publicaciones que presionaban a los represores.
Javier Timerman, hijo del periodista Jacobo Timerman, agradece a Cox por no abandonarlo cuando fue detenido, publicando editoriales que lo comparaban con Dreyfus y presionando por su liberación, a diferencia de otros colegas que callaron. Cox enfatiza el rol del periodismo como guardián del pueblo, denuncia el apoyo civil y económico al golpe para quebrar el desarrollo industrial, y destaca la valentía de las Madres de Plaza de Mayo como Azucena Villaflor y Esther Cariaga.
La entrevista concluye exaltando la memoria activa contra negacionismos, el juicio a las Juntas y la marcha del 24 de marzo con fotos de los 30.000 desaparecidos, vinculando la lucha histórica al rechazo actual de modelos económicos excluyentes.