El esloveno Tadej Pogacar se coronó campeón por primera vez en la Milán-San Remo masculina tras un sprint final milimétrico decidido por fotofinish, superando por centímetros a su rival.
Los competidores torcieron el cuerpo para ganar aerodinamia en los últimos 200 metros, validando la victoria por la posición de las bicicletas.