En un partido de NBA entre Oklahoma City Thunder, campeones, y Wizards de Washington, surgió una pelea masiva que escaló a las tribunas, involucrando jugadores y espectadores como testigos. Un camarógrafo resultó herido en la batalla campal.
Cuatro jugadores recibieron suspensiones y multas de 35.000 dólares cada uno, más pérdida de salario. Lo que empezó como empujones entre gigantes terminó en escándalo mundial del básquetbol.