Una jubilada con la mínima de 300.000 pesos contó que 'se la banca' con marido, sin hijos en casa, haciendo pastel de carne picada, lavando con lavandina y comiendo polenta o pan duro, sin cine ni teatro.
Recibe ayuda ocasional de su hija pero evita pedir; atribuye dificultades a años de mal gobierno, aunque tiene esperanza. El panel criticó narrativa oficial de culpar al individuo por problemas estructurales del modelo económico.