El Dr. Soares respondió que durante el ayuno no se renuncia a nada específico, sino que se vence la carne para acercarse a Dios, citando el ejemplo de la reina Ester que pidió tres días de ayuno para salvar a los judíos del exterminio por Hamán.
En la segunda pregunta, afirmó que Dios dio talentos a todas las personas y deben pedirle que los revele, pues los dones son irrevocables; algunos tienen habilidad para cantar o música pero se pierden sin usarla.
Una espectadora compartió dolores intensos en pies que la limitan, frustrada por su vida sedentaria. Soares la exhortó a creer positivamente como Vera con Isaías, y llamó a orar.