Andrea del Boca renegoció su contrato para cobrar 1,7 millones de pesos diarios en Gran Hermano, duplicando los 900 mil iniciales a través de su abogado Juan Pablo Fioravanti con la producción, mientras permanece aislada en hotel con escribano y productora certificando su condición por pólipos, divertículos y estrés; nunca estuvo en Sanatorio Las Lomas sino en country San Carlos con peluca, supervisada por el cardiólogo Mario Boschis.
La casa de Gran Hermano sospecha que Andrea accede a un celular, pero el doctor Boschis, su médico de cabecera, debe firmar el alta para reingresar; Mariana consiguió su respuesta en un esfuerzo periodístico, aunque solo teasers se muestran con "último momento" y "voy a analizar", confirmando que él tiene la palabra final pese a estudios reales negativos como holter por presión alta y divertículos.
Existió junta médica con profesionales de Sanatorio Las Lomas y de Gran Hermano, que cuida bien a los participantes; Boschis no puede creer en qué está metido, su foto circula en medio del escándalo, y respondió mensajes pero evita hablar sin autorización de Andrea, quien decide ultimately.
Los panelistas debaten si ingresará, con cruces sobre la veracidad de su malestar y el rol de Boschis, mientras la producción espera su firma para el reingreso.