Claudio concluye su reflexión espiritual desde Éfeso, destacando las ideas de Heráclito sobre el fluir constante de todo lo que existe, en contraste con Parménides y su ser inmutable, reconciliándolos en una dialéctica que une lo eterno con el cambio.
Explica que el ser inmutable genera el movimiento manifestado, citando a Hegel, Buda y referencias bíblicas, invitando a los televidentes a retiros en Villa General Belgrano con los Kuhn en Tierras Altas durante abril.
Enfatiza practicar decretos, visualización y conciencia para manifestar abundancia, salud y poder divino, liberándose de ancestros y limitaciones mentales, cerrando con gratitud por existir y bendición compartida.