Antonio Ríos, futbolista de Racing y Porvenir, confiesa su adicción al sexo que lo llevó a manejar cuatro mujeres simultáneas, seleccionando parejas y cumpliendo turnos diarios sin sequías.
Relata anécdotas como juntar siete mujeres en un baile de Morón y Castelar, manejando logística para evitar cruces, y asegura que rejuvenecía con sexo diario, teniendo múltiples hijos.
El panel lo califica de máquina y predador serial, bromeando sobre hijos ocultos y herencias, mientras destaca su fama de iluminador de shows por conquistar staff femenino.