La Unión Europea aprobó la Ley de Materias Primas Críticas que acelera minería en Europa para cubrir al menos el 10% de necesidades propias, pese protestas de pueblos Sami en Suecia por pérdida de tierras para renos y de vecinos en Alconchel, España, contra Atalaya Mining por impacto ambiental en zona Red Natura.
En Suecia, los Sami denuncian que la minería les quita tierra a los renos, esencial para su cultura, mientras políticos en Bruselas toman decisiones que afectan su estilo de vida. En Extremadura, Héctor y Ángel alertan sobre perforaciones ilegales de Atalaya Mining, balsas de lodos tóxicos con arsénico y metales pesados, similares a desastres en Brumadinho y Aznalcóllar, y consumo de agua en sequías.
La ley permite minería en áreas protegidas por interés público superior, elimina requisito FPIC de consentimiento indígena y solo exige consulta a afectados. Activistas como Mati viajan a Bruselas para dialogar, pero critican que la UE prioriza autonomía estratégica sobre derechos originarios y medio ambiente para Pacto Verde.
Expertos proponen decrecimiento económico para reducir demanda de litio, tierras raras y metales, evitando dependencia de China que restringió galio y germanio. En Alconchel crecen protestas contra proyectos que camuflan extracción de oro en minas de cobre.