El analista internacional Paulo Bota explicó que el ultimátum de Donald Trump a Irán mutó de derrocar al régimen a atacar plantas de energía, ante el fracaso en objetivos iniciales como descabezar el gobierno iraní.
Irán juega por su supervivencia en un todo o nada, ignorando amenazas y continuando ataques, principalmente contra países árabes del Golfo como Emiratos Árabes Unidos, con el 85% de sus misiles dirigidos a bases estadounidenses e infraestructura civil allí.
Desde Beirut, el periodista Alan Ferraro reportó enfrentamientos en el sur del Líbano entre Israel y Hezbollah, con incursiones terrestres israelíes para neutralizar posiciones de cohetes antitanque, en medio de disparos audibles y evacuaciones de 800.000 personas.
Bota aclaró que el conflicto Israel-Hezbollah es separado pero vinculado por financiamiento iraní a Hezbollah, un Estado dentro del Estado libanés que el gobierno local no desarma; Irán desarrolló drones y misiles asimétricos durante décadas para resistir.
Advertencias sobre escalada si bombardean plantas potabilizadoras, afectando civiles en desiertos, complicando desescalada y credibilidad de Estados Unidos ante aliados como Europa, Israel y Golfo.