El presidente Donald Trump declaró ante periodistas en la Casa Blanca que tendrá el honor de ser quien tome Cuba, elevando la presión sobre La Habana en medio de conversaciones entre Washington y el gobierno cubano por una crisis económica y energética.
El gobierno cubano anunció que residentes en el exterior podrán invertir en empresas en la isla, incluso en nuevos sectores, pero en Miami el exilio rechazó la iniciativa afirmando que con el comunismo no se hace negocio y citando experiencias fallidas de inversiones previas.
La isla de casi 10 millones de habitantes sufrió un nuevo apagón generalizado, el sexto en poco más de un año, paralizando su economía bajo embargo estadounidense desde 1962 debido a escasez de combustible y caídas eléctricas prolongadas.