Desde Tel Aviv, el periodista Gabriel reporta tranquilidad en las calles a pesar de sirenas que sonaron por última vez antes del mediodía, con poco tránsito para un jueves pero fluidez peatonal y vida cotidiana normal.
La gente realiza actividades habituales en la costanera, aunque persiste la incertidumbre sobre posibles alertas futuras en medio del conflicto.
En charla personal, Gabriel cuenta que tiene dos hijos argentinos de 16 y 13 años, quienes se adaptan a la vida en Israel pero extrañan Argentina por momentos.