El presidente Donald Trump impone ultimátum a Irán para reabrir el Estrecho en 48 horas o destruirá sus plantas eléctricas. Irán amenaza con cerrar completamente el paso y represalias irreversibles contra infraestructuras energéticas del Golfo. La guerra entra en su cuarta semana, con Trump presionado por electores ante encuestas que muestran 57% de estadounidenses creyendo que va mal y 32% temiendo recesión.
En Washington, se percibe un momento decisivo: Trump deseaba cerrar pronto pero atacar profundizaría el conflicto y crisis energética, elevando más los precios de gasolina que ya suben en EE.UU., afectando consumidores y empresas en corto y largo plazo.