Los precios del crudo han aumentado entre un 40% y 50% en los mercados mundiales tras el bloqueo del Estrecho de Hormuz por Irán, paralizando el tránsito de un 20% del petróleo y gas global y generando colas en estaciones de servicio en Australia, donde los conductores reajustan presupuestos para combustible y comida.
En Tailandia, la gente acumula gasolina ante temores de mayores subas, mientras Japón libera 80 millones de barriles de reservas para cubrir 45 días de consumo y Estados Unidos advierte que los precios no bajarán hasta mediados de 2027. En Alemania, los precios suben más que la media europea, impulsando investigaciones antimonopolio.
Irán atacó la planta de gas Ras Lafán en Qatar, la mayor del mundo, causando daños según Qatar Energy y Shell; el precio del gas para Europa se duplicó, reflejando miedo en mercados por escalada, con ataques también a instalaciones en Arabia Saudita y Kuwait en represalia por bombardeos israelíes a yacimientos iraníes como Parsur.
Estos impactos agravan la guerra en su cuarta semana, con EE.UU. e Israel bombardeando Irán, que responde asimétricamente pese a pérdidas de líderes como Ali Khamenei, manteniendo misiles, drones y cierre del estrecho pese a esfuerzos OTAN.