Ronnie Kaplan, portavoz del ejército israelí, mostró en vivo desde Arad la destrucción causada por un misil balístico iraní con ojiva de 450 kilogramos que impactó directamente en una zona residencial durante el Shabbat, dejando un cráter de varios metros y afectando 20 edificios en un radio de una manzana. El ataque hirió a 88 personas en Arad, de las cuales 10 están graves, sumando 115 heridos con el impacto previo en Dimona, sin muertes gracias a los búnkers y alertas tempranas.
Los sistemas antimisiles israelíes, con un 92% de efectividad, fallaron en interceptar cuatro de los 400 misiles lanzados por Irán hasta ahora, que siguen trayectorias predecibles pero aceleran en el tramo final. Kaplan enfatizó que Irán miente sobre el alcance de sus misiles, demostrando capacidad para 4.000 kilómetros al atacar Diego García, amenazando no solo a Israel sino a ciudades europeas como París o Roma.
El portavoz criticó el apaciguamiento europeo ante el régimen iraní, comparándolo con errores históricos que llevaron a guerras mayores, y negó ataques a objetivos nucleares, insistiendo en que todas las víctimas son civiles. En el norte, un cohete de Hezbollah mató a un productor de palta en la frontera con Líbano, vinculado a la influencia iraní que Israel busca debilitar.
Las imágenes revelaron onda expansiva que derribó paredes y vidrios, con esquirlas letales, en un barrio humilde donde familias judías realizaban la comida post-Shabbat. Kaplan reiteró que la guerra defiende la seguridad regional contra los 8.000 misiles planeados por Irán.