El portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, Ebrahim Sofragari, rechazó el ultimátum de 48 horas lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump para reabrir el Estrecho de Hormuz, advirtiendo que Irán lo cerrará por completo hasta reconstruir sus instalaciones destruidas y lanzará ataques contra la infraestructura energética y tecnológica de Israel y empresas regionales con accionistas estadounidenses.
Estas amenazas se dan en el marco de la escalada bélica iniciada el 28 de febrero tras el asesinato del líder supremo Ali Khamenei, con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra programas nucleares y misilísticos iraníes, incluyendo drones contra la industria aeroespacial israelí y bases estadounidenses como Príncipe Sultán. Irán responde mediante proxies como Hezbollah, financiado históricamente por Teherán como parte del "eje de la resistencia" junto a Hamas y los hutíes en Yemen.
Israel destruyó un puente clave sobre el río Litani en el sur de Líbano, ruta usada por Hezbollah para contrabandear armas, cohetes y lanzacohetes hacia ataques contra civiles y soldados israelíes. El ministro de Defensa Israel Katz ordenó demoler todos los puentes del Litani e intensificar la destrucción de viviendas fronterizas para impedir daños.
El presidente libanés condenó los ataques como un "preludio de invasión terrestre", violación de soberanía y castigo colectivo contra civiles, tras la muerte de un civil israelí por fuego libanés -primera en la guerra- y dos soldados en combates.
La Media Luna Roja iraní reportó más de 80.000 unidades civiles afectadas y 24.000 viviendas destruidas en Teherán desde el inicio de la ofensiva.