Pedro Irineo, de Santa Cruz do Sul en Río Grande do Sul, relató cómo en 2015 comenzó a sufrir mareos, debilidad, falta de aire y dolor en el pecho por arritmia cardíaca congénita con dos venas defectuosas que no bombeaban sangre correctamente.
Los médicos recomendaron cirugía de alto riesgo, advirtiendo que su corazón casi paraba y podría no sobrevivir, pero Pedro rechazó la operación y buscó oración en la iglesia del pastor, quien oraba semanalmente por él.
El 25 de diciembre de 2022, durante una reunión especial, el pastor declaró una cura para alguien presente, y Pedro sintió alivio inmediato. El 3 de enero de 2023, exámenes confirmaron su sanidad total, cancelando la cirugía.
Hoy Pedro trabaja de noche en empresa, jardinero y en hospitales y cárceles sirviendo Santa Cena, sin cansancio ni síntomas, atribuyendo todo a Dios.