Patovicas de un boliche en San Miguel asfixiaron y mataron a un hombre de 51 años que intentaba entrar al local a las 4:30 de la mañana. El dueño había contratado 5 o 6 profesionales de seguridad para evitar violencia, pero terminaron agrediendo mortalmente al hombre delante de todos.
No se sabe si la víctima estaba violento, tomado o agresivo, pero lo asfixiaron a golpes en una zona neurálgica de San Miguel. La seguridad privada falló estrepitosamente, al igual que la pública en la zona.
Este caso se suma a la escalada de violencia en el Gran Buenos Aires, donde nada funciona para proteger a la gente.