El Papa León XIV ofreció el Ángelus desde el Vaticano en el quinto domingo de Cuaresma, comentando el Evangelio de la resurrección de Lázaro como victoria de Cristo sobre la muerte y don de vida eterna en el bautismo.
Invitó a creer en Jesús como resurrección y vida, revivir la Pasión en Semana Santa y liberarse de egoísmo, materialismo y violencia para caminar en la luz del amor. Pidió a María ayudar a renovar el encuentro con Cristo resucitado.
Renovó llamado a la paz en Medio Oriente y otras guerras, deplorando el sufrimiento y pidiendo cese de hostilidades. Saludó la maratón de Roma como signo de esperanza, inclusión y espiritualidad.