La costa oeste de Estados Unidos sufrió una ola de calor extrema con temperaturas de hasta 44 grados en Los Ángeles y el sur de San Francisco, un fenómeno inusual para la primavera atribuido al cambio climático.
El corresponsal Mauricio Zabalza explicó que el aire seco creó una "tapa de olla a presión" que atrapó el calor durante días, generando alertas sanitarias e incendios preventivos recordando los devastadores de Malibú hace dos años.
Las autoridades de California, junto con FEMA, implementaron vigilancia extrema con drones, cámaras y campañas de hidratación, mientras los noticieros advertían riesgos; hoy las temperaturas bajaron a 25 grados sin lluvia, trayendo alivio temporal.