Benjamin Netanyahu utiliza el conflicto bélico para evadir juicios por corrupción, al posicionarse como comandante en jefe mientras la población israelí se une detrás de él frente a ataques de Irán, según analistas en el programa. El primer ministro enfrenta alianzas con ultraderecha mesiánica que impulsa expansión territorial en Medio Oriente, en medio de una retórica guerrera que sostiene su poder.
Panelistas destacan la relación particular entre Netanyahu y Donald Trump, donde el empresario-presidente estadounidense muestra resistencia interna por la guerra, con encuestas mostrando solo 20-30% de apoyo en EE.UU. contra Irán, comparado con 80% en invasión a Irak bajo Bush. Errores como bombardeos a hospitales iraníes complican la situación internacional para Israel y aliados.
Desde Beirut, Alan Ferraro reporta la ausencia de sistemas de alerta estatal o refugios en Líbano, con residentes usando Telegram y WhatsApp para fact-checking de amenazas israelíes, como evacuaciones previas en Dahieh. Comunidades informales alertan sobre bombardeos, disparos y aterrizajes de aviones en medio de balaceras nocturnas, normalizando la guerra.
El corresponsal describe contrastes en Beirut: barrios de Hezbollah oscurecidos versus zonas seguras con pisos de lujo, desplazados en escuelas convertidas en refugios, y temor constante a ataques aéreos si el cielo se abre, con expectativa de nuevos bombardeos inminentes.
Históricamente, sur de Líbano aloja grupos terroristas como Hezbollah desde hace 60 años, con convivencia local que los usa como escudos humanos, evocando alianzas pasadas como Montoneros-OLP.