Marcos Cabeza, misionero argentino de 27 años radicado en Líbano, dirige un hogar que pasó de 30 a 100 personas con la llegada de 70 refugiados africanos huyendo de bombardeos en el sur.
La misión Nazarenos Peregrinos recibe abandonados, sirios, discapacitados y adictos sin cobrar, enfrentando escasez de agua, luz y alimentos en medio de bombardeos en Beirut y sur del país; cuentan con donaciones de Médicos Sin Fronteras.
Cuatro argentinos, una colombiana y un sacerdote argentino atienden casos como una familia siria en la calle o Alexis, un discapacitado de 23 años dejado por su familia; no hay búnkers ni refugios para 1,2 millones de desplazados.
Marcos se quedó permanentemente desde noviembre por vocación divina, pidiendo oraciones vía Instagram @familiamazarena_libano.