Mael, de 26 años, lleva seis años intentando retirar ansiolíticos recetados a los nueve por crisis de pánico, desregulando su sistema nervioso, inmunitario y hormonal tras 17 años de dependencia.
Documenta su proceso en redes, siguiendo manual Ashton con micro-reducciones de 0,01 mg, ya que dejarlos abruptamente causa convulsiones o paros cardíacos. Se siente abandonada por médicos que prescriben rápido pero no guían la suspensión.
En Francia, se venden 115 millones de cajas al año; un centro termal en Suajón ofrece tratamiento con relajación y apoyo, ayudando a pacientes como Guillaume a dejarlos tras fracasos previos.
Doctor Olivier Dubot supervisa 4.000 pacientes anuales, enfatizando reducción gradual para evitar resurgir de ansiedad. Mercado nacional supera 420 millones de euros, en aumento pese a recomendación de uso menor a tres meses.