La primera guerra con inteligencia artificial usa herramientas como Zora para crear videos falsos con prompts en lenguaje natural, entrenadas en millones de datos que entienden la física de objetos. Esto facilita deepfakes que gobiernos detectan con métodos híbridos manuales y técnicos.
Empresas como Meta desarrollan verificación de deepfakes, pero plataformas como X potencian videos falsos. Periodistas verifican repitiendo videos, mapeando fondos con Google Maps e imágenes satelitales para chequear realidades.
IA identifica direcciones desde fotos subidas a redes, usando datos satelitales. Drones kamikazes autónomos marcan esta nueva guerra sin presencia humana, evolucionando de ediciones pasadas como Photoshop.