Christine Cabot, ejecutiva filmada besando a su jefe en la Kiss Cam de un concierto de Coldplay en Boston ante 60.000 personas, rompió el silencio sobre el calvario de amenazas y acoso que sufrió.
El video viral la expuso sin contexto, generando descalificaciones públicas; Chris Martin inició la broma que derivó en ejecución digital.
Panelistas destacaron cómo 15 segundos bastaron para destruir su reputación en redes.