Miguel y Cristian, despedidos de Siderca y Fate, narran el impacto emocional y económico de perder sus empleos en medio de mil despidos recientes que suman a 200.000 desocupados en Argentina.
Cristian, de 42 años con 17 años de experiencia como armador de cubiertas radiales para camiones y colectivos en Fate, enfrenta una segunda conciliación obligatoria provincial pero no encuentra nuevo trabajo pese a su currículum extenso. Su hijo de 19 años, técnico electromecánico recién egresado, tampoco consigue empleo.
Miguel, de 55 años con 32 años de antigüedad en Siderca como auxiliar de calidad, denuncia un despido persecutorio por su activismo sindical y político, rechazó retiro voluntario y busca reincorporación judicial. Lamenta la inacción del sindicato UOM durante la conciliación y la bronca familiar al recibir el telegrama.
Ambos destacan la solidaridad entre compañeros, la guardia permanente en Fate para defender puestos y un fondo de lucha via alias para sostener la protesta. Critican la destrucción de industrias nacionales como Fate, única productora argentina de neumáticos para camiones, esencial en pandemias y guerras, ante importaciones sin plan de reindustrialización.
Los entrevistados enfatizan la tragedia del desempleo a su edad, competencia feroz por trabajos precarios como remises y el cierre de 22.000 empresas, mientras defienden conquistas laborales como vacaciones y aguinaldo no como privilegios sino derechos.