Soja sustentable es un relato verde del agronegocio que justifica desmontes masivos, pueblos fumigados y pérdida de biodiversidad pese a producir 50 millones de toneladas anuales en Argentina, mayormente exportadas como forraje.
La soja transgénica ocupa 17 millones de hectáreas en monocultivos con glifosato intensivo, certificados verdes no reducen químicos ni diversifican paisaje, comparado con pintar de verde una topadora.
Modelo sostiene con tecnología cara y concentración de tierra pero no alimenta localmente, Argentina importa alimentos mientras exporta para engordar ganado en China y Europa, generando pasivos ambientales.
Discuten tipo de campo deseado: contaminante o con biodiversidad, soberanía alimentaria y justicia ambiental, no sellos.