Los participantes evalúan si Cinzia priorizó los gustos de sus amigos en la compra semanal. Eduardo defiende que hizo lo posible con el tiempo limitado y la comida disponible, negando favoritismos ya que sobró lo que ella compró.
Cinzia explica que preguntó persona por persona qué querían, como bananas para Lola o soda y galletas de arroz, demostrando que no compró solo para su grupo. Reconoce errores en cantidades y presupuestos, pero afirma que hay comida suficiente y nadie pasa hambre.
Otros la apoyan, destacando que ayudó pese a ser de grupos distintos y que el desafío fue mayor por los minutos restados. Coinciden en que las quejas son normales, pero la compra estuvo bien equilibrada.