Israel y Estados Unidos coordinaron un ataque al mayor campo de gas del mundo en Irán, en represalia por eliminación de líderes iraníes, lo que motivó la andanada de misiles de Teherán hacia Israel.
Irán amenaza atacar instalaciones energéticas en todo el Golfo Pérsico, involucrando a países no aliados, como parte de su estrategia de represalia regional.
Israel continúa descabezando el régimen iraní y atacando lanzaderas subterráneas de misiles balísticos con ojivas de racimo, destruyendo más del 70% de plataformas, 50% de misiles y 85% de defensas aéreas.
Preventivos contra Hezbollah impidieron 50 de 100 cohetes planeados, con ataques en tiempo real a lanzaderos.