La Universidad Nacional de Quilmes, junto al Centro Argentino de Arte Cerámico, relanza la convocatoria No Hay Olvido para un mural colectivo de cerámica que visibiliza las desapariciones de 11 trabajadores ceramistas de Lodazur en 1977 durante la dictadura, en el marco de los 50 años del golpe cívico-militar.
Lía Gómez y Natalia Fidel, del programa de cultura de la UNQ, explican que la propuesta integra la conmemoración en actividades curriculares y artísticas, recuperando memorias menos visibles como el industricidio y la represión en fábricas del conurbano. La colaboración surgió de exposiciones previas como Los platos y nuestra memoria, y busca federalidad permitiendo envíos por correo.
La convocatoria está abierta hasta el 24 de marzo en el sitio web de la UNQ, con posible extensión por feriado, para emplazar el mural permanente en la universidad como parte del patrimonio cultural junto a obras como el mural de Malvinas de Luis Felipe Noé. Vinculan esto al rol extensionista de las universidades públicas, atacadas históricamente desde la Noche de los Bastones Largos hasta hoy.
Enfatizan la necesidad de reflexionar sobre el impacto cotidiano de la dictadura en la vida social, el miedo y el desarme cultural, comparándolo con políticas actuales como las de Javier Milei, para interpelar a estudiantes, familias y comunidad futura.