El corresponsal Gabriel transmitió en vivo desde una cochera subterránea del shopping Dizengoff Center en pleno centro de Tel Aviv, donde decenas de personas se resguardaron ante las sirenas de alerta por una nueva oleada de misiles lanzados desde Irán.
La gente ingresó rápidamente al refugio ubicado en el subsuelo menos cuatro, un lugar con puertas blindadas que cumple requisitos estrictos de seguridad. Muchos montaron carpas para dormir allí todas las noches, ya que no cuentan con refugios en sus hogares o prefieren evitar correr en la madrugada.
Gabriel entrevistó a Nicolás, un argentino que vive en Israel hace cuatro años, quien confesó estar "muy cansado, sin dormir" y rotar entre refugios. También habló con una familia local sin refugio propio, que duerme sobre colchones en la cochera y come en casa, bajando solo ante las sirenas.
Tras unos 10 minutos, la app de alertas pasó de rojo a verde, indicando que el peligro pasó. La gente salió a retomar la vida normal en bares y restaurantes cercanos, destacando la organización, limpieza y voluntarios con chalecos reflectantes que mantienen el orden.