Robertito llega en la robineta al barrio de Flores en Buenos Aires, epicentro de la comunidad coreana con restaurantes, cosméticos y skincare, sin necesidad de ir a Seúl. Destaca el bajo tránsito, bondi 134 desde Palermo y la vitalidad del barrio con gente en la calle.
Entrevistó a Elba, vecina que vive hace años allí y lo califica de magnífico, y a Esteban, hijo de coreanos de 33 años con piel tersa atribuida a la comida coreana, sin cremas. Saluda fans y chusmea el ambiente multicultural con coreanos, chinos y japoneses trabajadores.
En el restaurante Ribatti en Carabobo 1500, interactúa con clientes como familia disfrutando bulgogi, sopa, carne agridulce y kimchi, el plato representativo coreano. Destaca pieles impecables de coreanos de casi 80 años gracias a la dieta.
Habla con Valentina, Julieta y Sofia, debutantes en comida coreana que probaron menús variados y lo recomiendan. Menciona planta de ají en Uruguay y Salta, y prepara probar platos como sopa picante tras corte publicitario.