Plomeros de Chicago tiñeron el río de verde esmeralda para homenajear San Patricio, usando 18 kilos de tinte natural biodegradable de origen vegetal que dura horas y se diluye.
La tradición accidental comenzó en 1962 cuando plomeros rastreaban una fuga con tinte similar, convirtiéndose en evento anual del sindicato local.