Un misil cayó en las inmediaciones del barrio judío en la Ciudad Vieja de Jerusalén, a 350 metros del Monte del Templo, epicentro sagrado de judaísmo, cristianismo e islam, dejando cráter sin heridos.
Israel lo considera alta provocación en la guerra; servicios de emergencia aislaron la zona para examinar daños y tipo de artefacto en contexto de ataques a carreteras con bombas de racimo y misiles sorpresa.
El conflicto lejos de alto al fuego pese a gestiones, con ataques a cualquier hora.