Meysam, corresponsal en Irán, mostró en moto calles llenas de tráfico, bazares con frutas y tiendas repletas sin desabastecimiento en el primer día del Año Nuevo persa pese a tres semanas de guerra, donde asegura que Irán ya ganó al frustrar objetivos enemigos de eliminar líderes y ejército.
Vida normal con compras para Nowruz, costumbres como Haft-Sin con siete elementos simbólicos, súplicas, Corán y reuniones familiares. Explicó que el líder Ali Khamenei emitió nota escrita por seguridad ante amenazas, sin aparecer en cámara, pero todos saben que está vivo y dirige. La gente respeta sus órdenes como en conflictos previos.
Rechazó negociaciones mientras Estados Unidos sigue atacando y matando civiles; descartó mediación de países vecinos por desconfianza tras oportunidades fallidas. No habrá misericordia con enemigo que mató niños, exige lección fuerte. Marchas previas fueron infiltradas por enemigos para golpe de Estado, ahora la gente defiende al país con vigilias nocturnas.
En festividades como Año Nuevo persa debería haber alto al fuego por solidaridad, pero Irán prioriza seguridad futura y derechos como peajes para tránsito enemigo. La mayoría acepta decisiones del líder aunque no todas estén contentas.