El informe final del apagón del 28 de abril de 2025 en España confirmó que un exceso de tensión provocó una cascada de desconexiones que dejó sin energía eléctrica a toda la península ibérica, incluyendo Portugal.
Un grupo de 49 expertos repartió culpas entre el operador eléctrico, las compañías eléctricas y la regulación vigente en ese momento, calificándolo como un suceso sin precedentes que se podría haber mitigado.
El documento propone 22 mejoras clave, como permitir que todas las fuentes de generación, incluidas las renovables, regulen la tensión en la red, una medida ya incorporada en la regulación española desde junio de 2025 y completada en marzo de 2026.
Otras recomendaciones incluyen mejorar la monitorización en tiempo real de oscilaciones de tensión y potenciar la coordinación europea para evitar que fallos locales escalen a sistémicos.