La Iglesia Universal extendió su trabajo solidario más allá de las fronteras argentinas, comenzando en Italia en 1993 en un pequeño espacio de Roma que se expandió a ciudades como Milán, Génova, Florencia, Nápoles y Catania.
Con el tiempo, esta labor incluyó orientación y acompañamiento a jóvenes, apoyo a adultos mayores, contención a familias y parejas, y formación a niños desde sus primeros años, mediante acciones sociales, encuentros y campañas de concientización que ayudaron a personas en desesperanza a encontrar escucha, guía y nueva perspectiva.
En Argentina, se realizó una reunión especial para mujeres con reflexiones para fortalecer la vida personal y familiar, transmitida a provincias y países de Sudamérica, donde 12.778 mujeres participaron y recibieron orientaciones de Viviane Freitas y el obispo Julio Freitas.
En Berazategui, voluntarios entregaron viandas y contención a 90 personas en situación de calle y familias con dificultades económicas, además de bendecir miembros en un acto de la Alcaldía.